Pocas series son capaces de transmitir tantas emociones y The wonder Years es una de ellas, ésta serie conocida en Latinoamérica como “Los años maravillosos” y en España como “Aquellos maravillosos años” salió al aire en 1988 y estuvo seis temporadas en antena hasta 1993 en la cadena estadounidense ABC, conocida ahora por sus éxitos como Desperate Housewives, Grey’s Anatmoy y Lost, pero ninguna de estas antes mencionadas llegan siquiera a rozar el arte de The Wonder Years.A simple vista parece una sencilla serie familiar, un drama de esos que ya vemos mucho, pero la serie profundiza tanto en las emociones y está contada de una manera que logras tener un alto nivel de empatía con su personaje principal que no es más que un niño de 13 años, la historia la relata él pero a manera de recuerdo, ya que su voz madura es la que toma todos esos maravillosos años de su adolescencia que se convierten en alrededor de 20 minutos llenos de alegrías, llantos y sensaciones a flor de piel.
Recuerdo que veía ésta serie por televisión abierta a través de Tv Azteca 7, y también recuerdo que soltar la lagrima era requisito para concluir cada capítulo, ahora que decidí retomarla y verla en orden las sensaciones son las mismas, con solo ver el intro se me pone la piel de gallina. Entrar a la mente de Kevin Arnold, un niño de secundaria que se debate entre la niñez, la adolescencia y su apresurado paso hacia la madures no hace otra cosa que recordarme a mí a esa edad y llenarme de nostalgia y de recuerdos, de grandes personas que se volvieron amistades entrañables y un sinfín de situaciones para recordar con los amigos y como esa lagrima inevitable que viene de los recuerdos de aquellos maravillosos años.La serie cuenta además situaciones historias propias de su época (de 1968 a 1973), personajes secundarios que no hacen otra cosa que enriquecer con creces las historias del recuerdo de Kevin Arnold, Su madre siempre protectora, su padre un tanto frio y distante, su molesto hermano mayor y su rebelde hermana, todos ellos con los que vive una serie de cambios y momentos como ya he recalcado llenos de sentimentalismo. Kevin Arnold está creciendo rodeado de su familia, amistades y claro está, el amor, nos recuerda cada detalle de su travesía romántica con su amor adolecente Winnie Cooper, no puedes ver la serie sin terminar con una sonrisa o con un sentimiento de alegría o nostalgia, porque esta tan bien llevada que lo digo una vez más, la lagrima al final es casi inevitable.
Sin duda The wonder years toma todas esas historias de la mente de un maduro Kevin Arnold, esos recuerdos de sus maravillosos años, esas emociones y sentimientos, la nostalgia que se vuelve una serie que considero de culto.Actualmente estoy viendo la tercera temporada y no puedo ni imaginar lo que me espera.

























































